lunes, 28 de julio de 2014

Cuestión de esperas


Por Karen Gisela Garcés Niño



Salí corriendo desesperado. Ahí estaba ella. Me le acerqué y ni siquiera me miró. Cuando le pregunté por qué me ignoraba, me respondió que no me estaba esperando a mí, sino al tren en el que llegaba. Dos minutos después se marchó. Me pregunto ahora, si es acaso posible que, por alguna extraña coincidencia, ella viaje sentada en el mismo asiento en el que  yo venía.

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