Por Juan Bonilla
Algún día volveremos al firmamento,
al espacio.
Viajaremos por tiempos remotos,
sorteando asteroides
y galaxias de espiral
hasta llegar a un agujero negro:
ahí nos miraremos como en un espejo,
ahí sabremos de qué color
son nuestros ojos en la eternidad.
*
Derribarse como ola
llegando a la orilla,
permitir la caída del alma,
el breve tintineo al romperse
contra la
arena.
*
Por las colinas
va el sol sin tiempo.
Tiñe la hierba y su resplandor
pace
entre las acacias.
*
Si la mariposa tejiera mis sueños,
en vez de la araña,
serían hierba florecida en la memoria
y no crepúsculos de seda
en
el olvido de la mañana.

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