lunes, 28 de julio de 2014

Las dos jaulas



Por Maira Alejandra Quintero



Monchi tiene dos jaulas. Las dos las compró en una feria de remates. Las dos están vacías. Monchi espera poder utilizarlas para lo que son: para meter algún pájaro cantor o hámster roñudo. 

     Ya está cansada de verlas ahí colgadas sin nada adentro y tiene un plan: va a dejar las jaulas abiertas con comida para ver qué cae. Está segura que por la noche algún pájaro entrará y armará su nido en cualquiera de las dos jaulas. Pero  bueno, al final se arrepentirá, tal vez por temor o por pereza, y no hará nada de lo que tenía planeado. 

     El caso es que las jaulas seguirán vacías hasta que Monchi venda la casa y el nuevo dueño, después de verlas y no encontrarle utilidad alguna, decida rematarlas en una feria de objetos usados. Lo que es una ironía, ya que desde el momento en que las hicieron, las dos jaulas jamás han tenido nada adentro, aparte del aire invisible que les corroe diariamente los barrotillos.

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